lunes, marzo 31, 2008

sábado, marzo 29, 2008

Huracanes en el tórax

En un vano intento de exorcizar sus demonios, Lara desechó la mitad de su guardarropas, tomó su tarjeta de crédito y desabasteció la librería, emparchó su corazón con cosméticos, compró sábanas nuevas y se cortó el pelo.

Retornó a su casa, se miró al espejo y se preguntó: “Y ahora ?”

Sentía los mismos huracanes en el tórax que al despertarse en la mañana. Lo único que había cambiado era que tenía su tarjeta en rojo y una desconocida la miraba atónita desde el otro lado del botiquín del baño.

Otro huracán la sacudió y le trajo el recuerdo de un beso carnoso. Sintió una punzada de dolor. Se arrodilló apoyando la frente en el borde de la pileta y se desarmó en lágrimas.

Ya está. Eso era.
Ahora nada.

Se incorporó, se lavó la cara y recogió su pelo con la ayuda de gomitas y hebillas varias. (Para qué se cortaba el pelo si después se lo recogía ? ) Igual no importaba.

Salió del baño y fue a su habitación. Aún había ropa en la cama, en la mesa de luz, en el piso. Se dispuso a ordenarlo todo, pero a los dos minutos le pareció una tarea tan agotadora, que decidió que le importaría muy poco tirarse en medio de sus faldas y camisetas y dormir largamente.

Y así lo hizo.

lunes, marzo 24, 2008

Más nomadeo ...

Estuve en Mordor...
Y en Tierras Elficas

Y de vuelta en Buenos Aires, todo está al revés de como lo dejé...

(Ví la luna surgir desde la tierra, pero no quiso dictarme ningún verso de amor. Sangraba, si... sangraba )