viernes, mayo 04, 2007

Indeleble

Lo peor no es la lejanía. Sino que los kilómetros y las horas que se apilan inintermitentemente no amortigüen tu recuerdo.
Lo peor no es saberte indiferente. Sino reconocerte irremediablemente ligado a mi memoria, por más que me empeñe meticulosamente en extirparte.
Lo peor no es aceptarte físicamente fuera de mi vida. Sino la certeza de que nunca estarás verdaderamente omitido, porque en cada esquina de mis recuerdos me encuentro súbitamente asaltada por tu imagen, emergiendo como una ladrona borrosa de todo lo íntimo.

Tu recuerdo vive en el mar, en el helado, en los dulces del cine. En esa fotografía del mimo que tomé en San Telmo y te mostré orgullosa, y en un detalle... ese beso invisible que solo vos con tu sensibilidad descubriste.
Tu presencia habita en mis lunares. En esos miles de absurdos puntos desparramados sin cuidado por mi cuerpo que siempre me acomplejaron. Dejé de odiarlos el día que me señalaste que los 4 de mi hombro parecían un camino de estrellas, como dibujado a propósito, que conducía hasta mi seno. Y entonces cada vez que me enfrento a un espejo, sonrío con una mezcla de nostalgia y ternura al ver el reflejo de mi torso desnudo con la senda trazada para tus futuros besos (si, ya se que no estás y tal vez no vuelvas, pero igual los espero).
Estás en las calles que recorrí bajo tu abrazo, en un par de palabras mal pronunciadas, en mi depósito de caricias. Mal escondido - insolentemente visible, mas bien- detrás mis letras.

Lo peor no es descubrirme bostezando cuando comparto un café con otros hombres, y pensando me gustaría que la vida fuese un tablero de ajedrez, para poder hacer un enroque entre ciertas piezas. Ni sentirme impermeable a sus besos, sus caricias y sus infames intentos de acercamiento, de los cuales ni siquiera me entero, porque mi mente se pierde en un infinito desvarío de risas, anécdotas de la infancia, orgasmos y abrazos compartidos en la lontananza. Es un delirio cíclico, tumoroso, incongruente, que todo lo penetra. Interminable, violadora metástasis de nostalgia y reminiscencias.
Te diría que lo peor no es siquiera tener que contenerme de expresar lo que siento. No puedo ser sincera con vos, por cobardía. Ni con los demás, porque no tengo por qué dar explicaciones, porque de todas maneras no me comprenden y porque me cansé de que me miren con una mezcla de perplejidad y pena mientras adivino sus despectivos pensamientos ("Pobrecita, que ilusa, cuando se va a dar cuenta?. Se le va a pasar el tiempo esperando a este flaco y el otro ni siquiera la registra. Podría estar con cualquier otro, el último pibe que conoció era bueno y parecía que la quería. Y el anterior también. Pero no, la boluda sigue huyendo. Tendría que aprovechar ahora que es joven y todavía le gusta a los tipos, conseguirse uno con guita, sentar cabeza de una vez por todas y dejarse de joder. No se da cuenta de que así se va a quedar sola. Es un caso perdido, vive en su mundo de estrellitas y mariposas de colores. Qué lástima, qué imbécil. ")

Lo peor de todo, es esa verdad que se escabulle de todos los cerrojos que me invento para contenerla, y que me grita, con la fuerza un cachetazo que me desdibuja la cara y cercena todos mis malogrados intentos de volverme ciega, sorda, muda, anestesiada, indiferente. Esa realidad que me explota delante de los ojos vociferándole a todos mis sentidos eso que yo no quiero reconocer, pero que ya es inevitable.

Lo peor, sin lugar a dudas, es esta puta y lacerante certeza de que estoy enamorada. Y que te necesito.

4 comentarios:

Charly W. Karl dijo...

Que tal, me pareció muy sincera tu exposición, es positivo poder expresar los sentimientos sin reprimirlos en lo más mínimo.
A mí también me ocurrió algo parecido, en el año 2001 terminé la universidad, pero un tiempo antes tuve una relación con una compañera de la cual aún sigo enamorado, a pesar de haber conocido muchas chicas, con ninguna experimenté lo vivido con ella. Por esas cosas de la vida lo nuestro no pudo ser, pero no he dejado ni un solo día de pensar en la chica que por siempre amaré.
Muchas veces busco la soledad más absoluta, generalmente en algún bosque, sintiendo como si estuviera a mi lado, pero en realidad se encuentra en el cielo.

Besos!
Charly W. K.

espiritunomade dijo...

Me emocionó mucho tu commment, Charly. Gracias por compartir esta historia conmigo.
No sé que más decir, sencillamente me emocionó mucho.
Un abrazo fuerte.

Hello I'm Rochie dijo...

Me identifiqué demasiado con su relato, con lo que dicen por ahí que sería lo más "conveniente" hermosa manera de describir tanto dolor. Nos vemos!

Pequeña Hechicera dijo...

Hacía mucho tiempo que no lograba que un post me enganchara tanto. Por lo bien escrito, por lo sincero, por lo increíblemente similar a lo que siento.
Gracias por esto.