martes, abril 22, 2008

Origami


Hoy, como todas las mañanas, mi perro me exigió su paseo matutino. Como en casa yo soy la que paga y él es el que manda, fuimos a la plaza.

Tengo mucha suerte de vivir frente a una plaza, la cual visito - obviamente junto a Hypocrates - 3 veces al día. Me fascina sentarme a contemplar la vida de ese micromundo, sus personajes y colores, mientras disfruto del sol, la lluvia o el viento en mi cara.

Mientras Hypocrates paseaba por ahí, decidí sentarme en una hamaca, ya que en ese sector había más sol. Cerré los ojos. Una voz desconocida, llena de sorpresa, me volvió a la realidad.

- Está sola !! ?

Miré al dueño de la voz. Era un viejito con camisa blanca y sonrisa amable. Traía algo blanco en la mano.

- No, no estoy sola, estoy con mi perro.

- Ah. Tome, esto es para ud.

Era una paloma hecha con papel de volante. El viejito tiraba de la cola de la paloma y ésta movía las alas, mientras él me explicaba como tenía que colocarla (sobre el televisor que no tengo), me recomendaba que le pinte ojitos, intercalaba en medio de su discurso la palabra "inerte" (cualquier persna que utilice las palabras "inerte" o "fagocitar" merecen mis más profundos respetos) y me preguntaba si tenía hijos.

- No, tengo un perro.

- Bueno, es como si fuera una persona.

- Y si.

Me tendío la paloma. La acepté

- Es origami - Aclaró

- Si, si, lo sé. Gracias, es muy hermosa. Que tenga muy buen dia.

- Adiós.

2 comentarios:

Charly W. Karl dijo...

Hola Myrna te vi en Facebook y te envié una invitación para incluirte en mi lista de amigos... el origami es todo un arte.

Besos!
C. W. Karl

doble visión dijo...

Myrna... ¿estás segura que ese viejito no era un ángel que bajó de las nubes a dejarte un regalo?... yo creo que sí.

un beso
marcelo